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Hno. Jesús Etayo, OH. - Superior General informa sobre situación de la OH en torno al Coronavirus en su noveno comunicado.

Orden | Septiembre 2020

"Conocemos las consecuencias de la pandemia tanto a nivel sanitario como social y económico, aunque todavía no sabemos las dimensiones de dichas consecuencias, que serán importantes según todos los analistas."

Hno. Jesús Etayo, OH. - Superior General informa sobre situación de la OH en torno al Coronavirus en su noveno comunicado.

Roma, 18 de septiembre de 2020 

COVID – 19 (9) 

 

A todos los Hermanos y Colaboradores, miembros de la Familia Hospitalaria de San Juan de Dios 

 

Apreciados todos/as, 

 

Les mando mis cordiales saludos esperando que se encuentren bien y llenos de esperanza en este tiempo de la pandemia del coronavirus, que continúa su progresión en el mundo, aunque a ritmos diferentes. A día de hoy nos acercamos a los 30 millones de personas contagiadas y a los 950.000 fallecidas en todo el mundo. 

 

Conocemos las consecuencias de la pandemia tanto a nivel sanitario como social y económico, aunque todavía no sabemos las dimensiones de dichas consecuencias, que serán importantes según todos los analistas. Esta situación está impactando muy significativamente en nuestra vida, sobre todo en el estilo de vida y también en nuestros programas y actividades, que vienen muy mediatizadas por la pandemia. Ello nos está llevando a desarrollar la creatividad y a buscar nuevas formas de trabajar y de relacionarnos y nos está haciendo más sensibles a la solidaridad y a la búsqueda del bien común. 

 

La pandemia se sigue extendiendo por todo el mundo, de forma desigual, pero de forma permanente. En América, especialmente en Estados Unidos, Brasil, Perú, Colombia, Chile y otros países la situación no dejó de crecer en los últimos meses, ahora parece que van disminuyendo los contagios. En Asia es la India el país donde los contagios siguen creciendo más y en África la situación hasta la fecha está bastante contenida, aunque siguen aumentando los contagios en algunos países. En Europa la situación ha estado bastante controlada los últimos meses, si bien los contagios están creciendo de nuevo, especialmente en algunos países, de modo que se habla ya de una segunda ola de contagios. No obstante, la situación sanitaria está mucho más controlada y no hay dificultades en este momento para la asistencia en los hospitales. Por otra parte se hacen muchos tests y eso ayuda a descubrir muchos positivos asintomáticos. 

 

Estando así y aunque se han hecho progresos importantes para el tratamiento del covid-19, la esperanza de una solución definitiva se pone en la vacuna. Muchos grupos de investigación en varios países vienen trabajando velozmente en ella, de modo que algunas están muy adelantadas e incluso se piensa que a finales del presente año o inicios del próximo podrán estar disponibles, aunque antes deberá comprobarse la eficacia y sobre todo la seguridad. Hasta que eso llegue, hemos de vivir sin miedo, pero hemos de ser muy prudentes, guardar las medidas de seguridad que se nos piden y ser muy responsables, protegiendo especialmente a las personas más vulnerables.  

 

En relación al impacto del covid-19 en la Orden y como en mi último comunicado, el foco principal sigue estando en estos momentos en América, especialmente del Sur. Los últimos datos acumulados que tenemos de esta Región son los siguientes: 526 Colaboradores contagiados, uno de ellos fallecido; 1692 pacientes positivos al virus con 53 fallecidos y 16 Hermanos positivos, de los cuales en la actualidad 8 siguen positivos en casa y uno ha fallecido recientemente en la Provincia de Colombia.   

 

En cuanto a los Hermanos de la Orden y teniendo en cuenta los datos indicados antes, hasta el este momento han sido 65 los religiosos contagiados, seis fallecidos y 49 se han recuperado satisfactoriamente y 10 siguen siendo positivos en la actualidad. 

 

La novedad en el número de Colaboradores que han dado positivo al test del coronavirus, viene marcada por los datos indicados en América Latina. En el resto del mundo donde está presente la Orden, en estos últimos meses los contagios han decrecido bastante, aunque siempre se han dado algunos nuevos casos. En el conjunto, desde el inicio, se han contagiado entorno a 1500 Colaboradores de los cuales tres fallecieron.   

 

El número de personas contagiadas por coronavirus que han ingresado en nuestros hospitales y aquellas que han sido positivas al virus en nuestros centros residenciales y sociales son alrededor de 6000 pacientes, de los que entorno a 550 han fallecido. Pidamos al Señor por los miembros de nuestra Familia Hospitalaria afectados por el covid-19, por todos los pacientes de nuestros Centros y por todas las personas que en todo el mundo están sufriendo los efectos de la pandemia y por aquellos que han fallecido.     

 

Estos son los efectos y el impacto de la pandemia a nivel sanitario en la Orden. A nivel económico y de sostenibilidad de los Centros, por el momento y haciendo un gran esfuerzo todos están adaptándose a la situación, mostrando absoluta disponibilidad a las administraciones sanitarias públicas para colaborar en la asistencia sanitaria y social y tomando las medidas necesarias para una gestión eficiente de los recursos. No obstante todo ello, veremos cuando termine esta situación los efectos y las consecuencias que tendrá para muchas de nuestras Obras Apostólicas. A todos los responsables, Hermanos y Colaboradores, agradezco el esfuerzo y el compromiso por mantener viva la misión y el servicio a los enfermos en cada uno de nuestros Centros. Mi agradecimiento también a todos los Hermanos y Colaboradores, por el enorme empeño y dedicación en estos tiempos difíciles de la pandemia. En particular mi reconocimiento a los Centros de acción social, ancianos, residencias, centros de salud mental y de discapacitados por el gran servicio que están haciendo en el cuidado de las personas asistidas y sus familias.

 

A nivel interno de la Orden y de las Provincias los efectos de la pandemia están influyendo de manera importante en la dinámica y en los programas previstos. La movilidad sigue siendo muy reducida y ello nos está llevando a tener que realizar muchas actividades y reuniones a nivel virtual. Las Provincias y las Regiones están siguiendo, en la medida de sus posibilidades, encuentros y reuniones de forma telemática. Igualmente la Curia General, aunque dada la situación, hemos decidido suspender todas las actividades previstas de forma presencial en Roma hasta final del presente año. De forma virtual haremos el máximo de encuentros posibles, con el fin de llevar adelante una parte importante de la programación prevista.     

 

Como decía en mi última comunicación, la Asamblea de Superiores Mayores, prevista en octubre, fue suspendida presencialmente y se programó un encuentro del Definitorio General con los Superiores Provinciales de cada Región, de forma virtual. Será un encuentro más reducido, en el que se presentarán algunos documentos sobre temas indicados en el Capítulo General y se tratarán otros temas de interés para las Provincias. En este sentido, en principio y dada la situación hace unos meses, pensamos que con los Superiores Provinciales de Europa se podría hacer el encuentro de forma presencial en Roma. Sin embargo en la reunión del Definitorio General del pasado día 9 de septiembre decidimos suspenderla y hacerla también virtual como las demás regiones, debido al crecimiento nuevamente de los contagios y a las dificultades para seguir los protocolos previstos en la Curia con un grupo cercano a las treinta personas. 

 

Estamos a la espera de la nueva encíclica del Papa Francisco que firmará en Asís en los primeros días de octubre. El título será “Hermanos todos” (Fratelli tutti), sobre la fraternidad y la amistad social. Seguro que será una rica reflexión muy ajustada y acorde con los tiempos de pandemia que vivimos. Invito a todos a leerla y trabajarla en comunidad y en grupos. Mientras concluyo con unas breves palabras suyas en la Audiencia General del pasado 9 de septiembre, en la que hizo su sexta catequesis sobre la pandemia, titulada “Curar el mundo. Amor y bien común”. 

 

“Un virus que no conoce barreras, fronteras o distinciones culturales y políticas debe ser afrontado con un amor sin barreras, fronteras o distinciones. Este amor puede generar estructuras sociales que nos animen a compartir más que a competir, que nos permitan incluir a los más vulnerables y no descartarlos, y que nos ayuden a expresar lo mejor de nuestra naturaleza humana y no lo peor. El verdadero amor no conoce la cultura del descarte, no sabe qué es. De hecho, cuando amamos y generamos creatividad, cuando generamos confianza y solidaridad, es ahí que emergen iniciativas concretas por el bien común. Y esto vale tanto a nivel de las pequeñas y grandes comunidades, como a nivel internacional. Lo que se hace en familia, lo que se hace en el barrio, lo que se hace en el pueblo, lo que se hace en la gran ciudad e internacionalmente es lo mismo: es la misma semilla que crece y da fruto. Si tú en familia, en el barrio empiezas con la envidia, con la lucha, al final habrá la “guerra”. Sin embargo si tú empiezas con el amor, a compartir el amor, el perdón, entonces habrá amor y perdón para todos”. 

 

En este tiempo de pandemia, dejemos de competir y rompamos las fronteras que nos separan y sigamos proponiendo la cultura de la hospitalidad y de la fraternidad, que genera solidaridad y bien común, que no descarta a nadie y cuida con especial ternura y amor a los más pobres y vulnerables.   

 

Unidos en la hospitalidad y en la oración, recibid mi saludo fraterno. 

 

Hno. Jesús Etayo 

Superior General